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Un ataque suicida perpetrado este domingo durante una marcha contra los extremistas en la localidad de Kabal, situada en el valle de Swat de la provincia de Jaiber Pajtunjuá, dejó un saldo de al menos 14 personas fallecidas, incluidos cinco policías, y más de 25 heridos, de acuerdo con los reportes de las autoridades locales.

El hecho violento ocurrió en las inmediaciones de una comisaría, donde los manifestantes se habían congregado para exigir paz y corear consignas en contra de los milicianos. Testigos presenciales señalaron que, instantes antes de la detonación, los oradores criticaron la falta de acción decisiva por parte del Estado frente a la militancia y recalcaron que los residentes de la región solo buscan vivir sin miedo tras años de violencia.

Ante este atentado, el presidente Asif Ali Zardari y el primer ministro Shehbaz Sharif emitieron comunicados por separado para condenar enérgicamente los hechos, externar sus condolencias a las familias de las víctimas mortales y desear una pronta recuperación a las personas heridas en el lugar.

Asimismo, ambos mandatarios ordenaron a las instancias correspondientes garantizar la mejor atención médica posible para los afectados y reafirmaron que las acciones de Pakistán en la lucha contra el terrorismo se mantendrán firmes hasta lograr su total erradicación en el territorio.