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El mundo del deporte se encuentra de luto tras el fallecimiento de Franco Baresi, el histórico capitán y leyenda del AC Milan, quien murió este viernes a los 66 años de edad. El club «rossonero» informó sobre su deceso tras una batalla contra una enfermedad que se había agravado recientemente, lo que llevó a la institución a pedir respeto para su familia apenas un día antes del triste desenlace. Baresi venía enfrentando complicaciones de salud desde agosto de 2025, tras la extirpación quirúrgica de un nódulo pulmonar de la cual nunca logró recuperarse plenamente.

Baresi fue un símbolo inigualable de fidelidad, vistiendo únicamente la camiseta del AC Milan a nivel de clubes durante toda su trayectoria profesional, que se extendió desde su debut a los 17 años en 1978 hasta su retiro en 1997. En sus más de 500 partidos con el club, conquistó un palmarés envidiable que incluye seis títulos de la Serie A, tres Copas de Europa y dos Copas Intercontinentales. Como máximo honor a su entrega y profundidad humana, el club decidió retirar para siempre el dorsal número 6, convirtiéndolo en parte fundamental del ADN milanista.

Su legado también brilló con la selección nacional de Italia, donde es recordado como uno de los mejores defensores de la historia del fútbol. Disputó un total de 82 partidos con la «Azzurra» y participó en tres Copas del Mundo, alcanzando la gloria máxima al consagrarse campeón del mundo en España 1982. Años más tarde, en el Mundial de Estados Unidos 1994, demostró su temple al liderar al equipo hasta la final, donde cayeron en la tanda de penales ante Brasil.

Tras su retiro de las canchas, Baresi continuó ligado al club de sus amores, trabajando para la institución en diversas funciones. Su última aparición pública destacada ocurrió en el estadio de San Siro, donde participó como portador de la antorcha en la ceremonia de inauguración de Milán Cortina. Hoy, el fútbol despide no solo a un atleta extraordinario, sino a una de las últimas grandes «banderas» de fidelidad a unos colores, cuyo ejemplo vivirá para siempre en la memoria de los aficionados «rossoneri» y del fútbol global.