Con la investidura de Keiko Fujimori para el período 2026-2031, Perú registra este martes su noveno cambio presidencial en 10 años. Este acontecimiento marca el retorno del fujimorismo al Ejecutivo, casi 26 años después de la dimisión por fax de su padre, Alberto Fujimori, desde Japón, en medio de un grave escándalo de corrupción vinculado también a su asesor Vladimiro Montesinos.
Tras tres derrotas consecutivas en segunda vuelta (2011, 2016 y 2021) y haber cumplido cerca de dieciocho meses de prisión preventiva entre 2018 y 2020 por acusaciones de lavado de dinero en sus campañas, la heredera política del exmandatario alcanzó finalmente la jefatura del Estado. Su triunfo electoral en el balotaje se definió por un estrecho margen de menos de 50 mil votos frente al candidato de izquierda Roberto Sánchez.
Fujimori, de 51 años, se convierte en la primera mujer electa para gobernar el país, con el objetivo central de superar la prolongada inestabilidad institucional, frenar la alta criminalidad y estimular la economía.
A diferencia de sus antecesores en el cargo —quienes sufrieron constantes destituciones parlamentarias—, la nueva administración inicia su gestión con el respaldo político necesario en el Congreso para asegurar la gobernabilidad y concluir su periodo de cinco años.
La ceremonia de investidura contó con la presencia de diez jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos el rey de España, Felipe VI; y los mandatarios Javier Milei (Argentina), Rodrigo Paz (Bolivia), José Antonio Kast (Chile), Daniel Noboa (Ecuador), Nasry Asfura (Honduras), José Raúl Mulino (Panamá), Santiago Peña (Paraguay) y Yamandú Orsi (Uruguay). También asistieron el vicepresidente electo de Colombia, Juan Manuel Restrepo, y diversos exmandatarios latinoamericanos, varios de ellos con vínculos históricos con Alberto Fujimori.













