Anthony Joshua protagonizó una noche dramática en Arabia Saudita al enfrentarse al albanés Kristian Prenga. El combate inició de forma caótica para el británico, quien fue derribado en dos ocasiones durante un explosivo primer asalto. A pesar de verse tambaleante y estar al borde de la derrota, Joshua logró sobrevivir los primeros tres minutos, demostrando una notable capacidad de resistencia física.
En el segundo asalto, Joshua cambió su estrategia y utilizó su jab para retomar el control del ritmo de la pelea. La definición llegó a los 2:43 minutos de ese round, cuando Joshua conectó una potente combinación de cuatro golpes que mandó a Prenga a la lona. El réferi determinó que el oponente no podía continuar, asegurando así una victoria por nocaut para el dos veces campeón de peso pesado.
Este triunfo tuvo un profundo significado emocional, ya que marcó el regreso de Joshua al cuadrilátero tras un accidente automovilístico ocurrido siete meses antes. En dicho suceso perdieron la vida sus amigos cercanos Sina Ghami y Latif Ayodele, a quienes Joshua homenajeó en la lona del ring. El boxeador expresó, conmovido, que el boxeo es su propósito y que su fortaleza espiritual fue impulsada por la memoria de sus «hermanos» fallecidos.
Con este resultado, se despeja el panorama para el esperado megacombate contra su compatriota Tyson Fury, posiblemente en noviembre de este año. Joshua reafirmó su estatus de campeón al declarar que superar estas pruebas es parte de la vida y de su profesión. Por su parte, el promotor Eddie Hearn destacó la fortaleza mental del púgil para canalizar su duelo a través de la preparación deportiva.













