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La investigación por la muerte del mexicano Lorenzo Salgado Araujo, abatido por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Houston, dio un nuevo giro luego de que documentos judiciales y testimonios de testigos contradijeran la versión oficial de las autoridades estadounidenses sobre el uso de la fuerza, mientras el FBI mantiene abierta una investigación por una sustancia localizada en la camioneta de la víctima.

De acuerdo con declaraciones presentadas ante un tribunal federal, los tres trabajadores que viajaban con Salgado Araujo aseguraron que el vehículo ya se encontraba detenido cuando el agente abrió fuego y que ningún elemento federal estaba frente a la camioneta al momento del disparo. Esta versión contradice el informe inicial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que sostuvo que el conductor intentó embestir a un agente del ICE, lo que habría motivado el disparo en defensa propia.

El caso cobró mayor relevancia después de que el fiscal del condado de Harris, Sean Teare, cuestionara la decisión del FBI de hacer pública una orden de cateo relacionada con la camioneta donde viajaba el mexicano. En ese documento se menciona el hallazgo de pequeñas bolsas con una sustancia cristalina que, según la apreciación inicial de los investigadores, sería compatible con metanfetamina. Sin embargo, hasta ahora no existen resultados periciales que confirmen que se trate de una droga, ni se han presentado cargos por narcóticos derivados del hallazgo.

La defensa de los ocupantes del vehículo rechazó esa versión y afirmó que la sustancia corresponde a sal utilizada para preparar una mezcla casera de electrolitos que los trabajadores consumían debido a las altas temperaturas durante sus jornadas laborales en la construcción. El propio fiscal Teare manifestó públicamente su escepticismo sobre la forma en que la información fue difundida y advirtió que la publicación de la orden de cateo podría influir indebidamente en la percepción pública del caso antes de contar con pruebas concluyentes.

Mientras tanto, un juez federal ordenó suspender la deportación de uno de los testigos clave, José Trinidad Rojas Pliego, y mantenerlo bajo jurisdicción judicial mientras continúa la investigación. Tanto él como los otros dos acompañantes de Salgado Araujo permanecen bajo custodia migratoria y buscan obtener visas U por su colaboración con las autoridades.

Lorenzo Salgado Araujo, un mexicano de 52 años que residía desde hace décadas en Estados Unidos y trabajaba en la construcción, murió el pasado 7 de julio durante un operativo migratorio en Houston. El caso provocó protestas de organizaciones civiles, legisladores y autoridades locales, quienes han exigido una investigación independiente y mayor transparencia, especialmente porque los agentes involucrados no portaban cámaras corporales y el fallecido no era el objetivo principal del operativo, según reconocieron las propias autoridades federales.