El Parlamento francés aprobó definitivamente un proyecto de ley que prohíbe el acceso a las redes sociales a menores de 15 años, posicionando al país a la vanguardia europea en la regulación digital para proteger a los jóvenes de los riesgos asociados a la salud mental y al acoso escolar.
La normativa exige a las empresas tecnológicas implementar mecanismos de verificación de edad eficientes para frenar el registro de usuarios menores, estableciendo el inicio del próximo curso escolar como la fecha fijada para bloquear la creación de nuevos perfiles.
El marco regulatorio traslada toda la responsabilidad y las exigencias de cumplimiento a las plataformas digitales como TikTok, Instagram y Snapchat, sin contemplar sanciones económicas o penales contra los adolescentes ni contra sus padres.
El proyecto impulsado por el presidente Emmanuel Macron amplía también la restricción del uso de teléfonos móviles a los institutos de educación secundaria, consolidando un paquete integral de medidas para limitar la exposición a pantallas en entornos académicos.
La iniciativa formaliza una tendencia internacional iniciada por Australia y abre la puerta a que otros países del entorno comunitario adopten restricciones similares sobre el uso de redes sociales en la infancia.















