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El Departamento de Defensa de Estados Unidos identificó este martes al sargento Angel S. Rampersad, de 28 años y originario de Ozone Park, Nueva York, como el cuarto militar estadounidense que se presume murió tras el ataque con misiles y drones lanzado la semana pasada contra la base aérea Muwaffaq Salti, en Jordania. El soldado había sido reportado inicialmente como desaparecido y su estatus fue actualizado a «presuntamente fallecido», mientras la investigación continúa.

Rampersad estaba asignado al 1.º Batallón, 57.º Regimiento de Artillería de Defensa Aérea, con base en Alemania. Con su identificación, el número de militares estadounidenses muertos en el conflicto con Irán asciende a 18, según el Pentágono. Entre las víctimas del ataque en Jordania también se encuentran el teniente Tyler James Feehan y la soldado Isabella Gonzales, mientras que otro militar falleció recientemente en Irak durante la detonación controlada de un dron iraní derribado.

El anuncio coincidió con la undécima noche consecutiva de ataques estadounidenses contra objetivos en Irán. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que las operaciones buscan seguir degradando la capacidad militar iraní para amenazar la navegación comercial en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo.

De acuerdo con CENTCOM, durante los últimos meses Irán ha intensificado sus acciones contra el tráfico marítimo en la región, mientras Washington sostiene que sus operaciones tienen como objetivo proteger la libertad de navegación y reducir la capacidad ofensiva de Teherán. Las fuerzas estadounidenses mantienen un amplio despliegue militar en Medio Oriente, en un conflicto que ha elevado las tensiones regionales y generado crecientes cuestionamientos sobre su costo humano y financiero.