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El primer ministro de Ontario, Doug Ford, calificó como «absolutamente inaceptables» los reproches del gobierno de Donald Trump hacia las labores canadienses para mitigar el «terrible escenario» de incendios forestales en su provincia, cuyo humo asfixiante afecta a una amplia franja del territorio vecino.

«Estamos intentando superar esto», afirmó Ford, subrayando que si la situación fuera a la inversa y la administración de Donald Trump padeciera la catástrofe, Canadá apoyaría sin dudarlo. El mandatario informó que el fuego consume unas 655,000 hectáreas de bosque en la provincia más poblada del país. Tras lamentar las pérdidas patrimoniales y de negocios de los ciudadanos, garantizó que su gabinete tiene la orden de no escatimar en recursos, pues «no hay límite» en el gasto para proteger a la población.

Asimismo, Ford lanzó un duro mensaje comercial a la Casa Blanca ante las exigencias ambientales: sugirió que si Donald Trump desea que Canadá aumente la tala de sus bosques, primero debe eliminar los gravámenes aplicados a la madera blanda. De abrirse el mercado libre de impuestos, aseguró, se resolverían gran parte de las problemáticas logísticas actuales.