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El regreso de la WWE a territorio mexicano con un programa televisado tras casi 15 años dejó una jornada histórica marcada por una gran sorpresa. En el evento estelar de SmackDown celebrado en México, Sami Zayn logró destronar a CM Punk para convertirse en el nuevo Campeón Indiscutible de WWE. La función culminó con un desenlace inesperado que cambió el rumbo del campeonato de la empresa estadounidense.

Desde su ingreso al cuadrilátero, Sami Zayn enfrentó un ambiente adverso al recibir intensos abucheos por parte de la afición local. Durante el desarrollo de la lucha, el entonces campeón CM Punk generó alarma al presentar molestias en una de sus rodillas, requiriendo la revisión del cuerpo médico. Pese al dolor físico, Punk optó por continuar en el combate; sin embargo, Zayn aprovechó la situación para enfocar de manera estratégica sus ataques en la zona lesionada.

El tramo final de la contienda se vio determinado por una serie de intervenciones externas sobre el ring. En primera instancia, Johnny Gargano y Candice LeRae ingresaron para respaldar a Zayn, provocando una distracción al réferi en el instante en que el retador prácticamente se rendía. Posteriormente, Kevin Owens apareció para tomar el cinturón de Punk con la intención de golpear a Zayn; no obstante, el retador esquivó el impacto y el objeto golpeó accidentalmente al propio campeón.

Tras el impacto con el cinturón, Sami Zayn ejecutó una Helluva Kick sobre CM Punk y consiguió el conteo de tres segundos para asegurar la victoria. A pesar de lograr la consagración titular, la celebración del nuevo campeón estuvo acompañada por una sonora rechifla de los espectadores mexicanos, quienes mostraron su respaldo incondicional a CM Punk.