2026 marca el inicio de una nueva política de elegibilidad en el boxeo internacional. World Boxing ha activado oficialmente el mandato que obliga a los boxeadores masculinos a someterse a pruebas de identificación de sexo, igualando las condiciones que ya se exigían a las mujeres. La federación busca con esto eliminar cualquier incertidumbre respecto a la identidad biológica de los competidores, priorizando la «seguridad de todos los participantes».
Los boxeadores deberán presentar resultados de una PCR o prueba equivalente que certifique su material genético como requisito previo a su inscripción en torneos autorizados. Esta medida de control biológico responde a la necesidad de profesionalizar el arbitraje y la administración de un deporte que ha estado sumido en constantes polémicas de género. WB insiste en que la ciencia es la mejor herramienta para asegurar una «igualdad de condiciones competitivas» en el cuadrilátero.
La historia de esta norma tiene sus raíces en la controversia generada durante los Juegos de París 2024. Figuras como Imane Khelif, cuyo oro olímpico fue cuestionado por niveles de testosterona, han puesto a prueba los marcos regulatorios actuales. Al establecer estas pruebas antes de que comience el ciclo competitivo de 2026, World Boxing intenta evitar que las dudas sobre el género de los atletas se conviertan en un espectáculo mediático durante las grandes citas deportivas.
Es importante destacar que World Boxing asumió la responsabilidad de organizar la competición olímpica tras la inhabilitación de la Asociación Internacional de Boxeo (IBA) por irregularidades financieras y de arbitraje. En este contexto, la implementación de los test de género es vista como un esfuerzo por limpiar la imagen del boxeo y alinearse con las expectativas de transparencia del COI. La federación quiere demostrar que puede gestionar el deporte con un rigor técnico impecable.
A pesar de las intenciones de la WB, la medida no está exenta de críticas y desafíos legales ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo. El mundo del deporte observa con atención cómo se resolverá el recurso de Khelif y cómo afectará esta nueva normativa a la diversidad en el boxeo. Por ahora, el 2026 arranca con una certeza: el boxeo mundial ha decidido que el ADN será el juez definitivo para determinar quién puede pelear en cada categoría.






