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Víctor Wembanyama ha hecho historia en la NBA al ser nombrado el Jugador Defensivo del Año (DPOY) de la temporada 2025-26 de forma unánime. El pívot de los San Antonio Spurs recibió los 100 votos de primer lugar por parte del panel de periodistas, un logro sin precedentes en los 43 años de existencia de este galardón. A sus 22 años, el francés se convierte también en el jugador más joven en recibir el trofeo Hakeem Olajuwon, superando los récords previos de precocidad de Dwight Howard y Kawhi Leonard.

El dominio estadístico de Wembanyama durante la campaña fue abrumador, liderando la liga por tercera temporada consecutiva con un promedio de 3.08 tapones por partido. Más allá de los bloqueos, su presencia transformó a los Spurs en la tercera mejor defensa de la NBA, con un rating defensivo de 110.4 puntos. Las métricas avanzadas confirman su impacto psicológico en la pintura: los rivales registraron sus porcentajes de tiro más bajos cerca del aro cuando el «Alien» estaba en cancha, optando frecuentemente por tiros exteriores para evitar su envergadura.

Este reconocimiento sitúa a Wembanyama en un club extremadamente selecto, uniéndose a leyendas como David Robinson y Michael Jordan como los únicos jugadores en ganar el Novato del Año y el DPOY en sus primeras tres temporadas profesionales. Su desempeño no solo fue individualmente brillante, sino que fue el motor que llevó a San Antonio a un récord de 62-20, asegurando la segunda posición de la Conferencia Oeste y devolviendo a la franquicia a los playoffs de manera dominante tras años de reconstrucción.

Tras superar en la votación a los otros finalistas, Chet Holmgren y Ausar Thompson, el francés ahora pone su mirada en el premio al Jugador Más Valioso (MVP), donde también es finalista. De conseguirlo, se convertiría en el primer jugador desde Hakeem Olajuwon (1994) y Giannis Antetokounmpo (2020) en ganar el DPOY y el MVP en la misma temporada. El ascenso de Wembanyama marca el inicio de una nueva era defensiva en la NBA, donde su movilidad y alcance parecen haber roto los esquemas tradicionales del juego.