El consejo de administración de Volkswagen aprobó por unanimidad un plan de transformación integral que contempla la reducción de aproximadamente 50.000 puestos de trabajo en la plantilla global del grupo, medida que afectará a diversas áreas operativas e incluirá posiciones de gestión. La decisión fue respaldada por la cúpula corporativa como un paso imprescindible para reestructurar la eficiencia interna de la compañía alemana.
Desde la firma automotriz precisaron que se requiere un ajuste fundamental y adicional en los niveles de personal a nivel mundial, complementario a los programas de optimización que ya estaban en marcha. De acuerdo con la directiva, esta reestructuración resulta prioritaria para alcanzar los objetivos estratégicos de su iniciativa de transformación y asegurar la sostenibilidad operativa de la marca en el mercado automotor.
La corporación justificó la implementación del drástico recorte debido a la severa presión competitiva internacional y a los rápidos cambios en los patrones de consumo global. La desaceleración en la demanda de ciertos segmentos y la acelerada transición del sector automotriz han obligado al fabricante a reconfigurar su estructura de costos para salvaguardar su competitividad a largo plazo.







