El presidente de Rusia, Vladímir Putin, cuestionó la viabilidad de la transición energética acelerada en el sector automotriz europeo y aseguró que los vehículos eléctricos enfrentan serias dudas sobre su sostenibilidad económica. En sus más recientes declaraciones, el mandatario señaló que analistas y expertos en Europa dudan de la apuesta por autos eléctricos, debatiendo si fue una decisión acertada enfocar de manera prioritaria los esfuerzos regulatorios y presupuestarios en dicha tecnología.

Para el líder ruso, la evolución de la industria del transporte tomará un rumbo distinto al planeado por los gobiernos occidentales. Putin afirmó que el futuro pertenecerá a los motores híbridos, al considerar que representan un equilibrio tecnológico y operativo más eficiente, mientras que reafirmó la postura de su administración respecto al mercado interno de combustible convencional.

En ese sentido, el jefe de Estado dejó en claro que la estrategia energética e industrial de su país mantendrá un enfoque tradicional. Al respecto, enfatizó que el transporte con motor de gasolina será una prioridad para Rusia, respaldándose en las vastas reservas de hidrocarburos del país y en la infraestructura existente para abastecer al parque vehicular nacional.