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El fenómeno de Lionel Messi ha trascendido las canchas para grabarse directamente en la piel de sus seguidores, generando momentos que se han vuelto leyendas digitales. Uno de los episodios más recientes y asombrosos ocurrió, justo antes de un partido del Inter Miami contra el Chicago Fire. El club invitó al popular YouTuber e influencer J_Tekkz para realizar el sorteo inicial (coin toss), pero el joven tenía una sorpresa preparada: al levantarse la camiseta, reveló un impresionante tatuaje en su abdomen de una cabra (en alusión al término GOAT, «El mejor de todos los tiempos») con el rostro detallado de Messi.

La reacción del astro argentino ante la obra de J_Tekkz fue de auténtica estupefacción. Por un instante, Messi quedó visiblemente «congelado» y sorprendido por el nivel de fanatismo, para luego romper en una sonrisa de aprobación y elogiar el trabajo del tatuador. El video del momento, donde Leo afirma que le encantaba el diseño, se esparció como pólvora en redes sociales, acumulando millones de vistas y reafirmando la cercanía del «10» con quienes llevan su imagen más allá de una simple admiración deportiva.

Este mismo mes de febrero de 2026, la «Messimanía» sumó otro capítulo emotivo cuando un aficionado, tras esperar dos décadas, logró interceptar al capitán para que le firmara el brazo. La determinación del fan fue tal que, minutos después de obtener el autógrafo, acudió a un estudio de tatuajes para inmortalizar la firma de forma permanente. Para el seguidor, no se trató solo de un recuerdo, sino de sellar una conexión que tardó 20 años en materializarse, convirtiendo un trazo de plumón en una cicatriz de orgullo eterno.

Estos gestos recuerdan uno de los casos más icónicos de su carrera, ocurrido durante la Copa América 2021 en Brasil. En aquella ocasión, un bombero brasileño llamado Igor Magalhães captó la atención del mundo al mostrar un tatuaje gigante que cubría toda su espalda con la mítica celebración de Messi en el Santiago Bernabéu. Al ver la imagen en redes, Leo comentó que era «terrible» (en el sentido de increíble) y cumplió su promesa de detenerse a firmárselo en persona afuera del hotel de concentración en Brasilia, un acto que Magalhães también terminó tatuándose.

Buenos Aires o Brasil, el legado de la «Pulga» se escribe con tinta indeleble, confirmando que su impacto cultural es tan profundo como sus jugadas en el césped. Para Messi, estos tatuajes no son solo dibujos; son testimonios de una lealtad que no conoce fronteras ni límites de dolor.