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El mundo del automovilismo está ante la posibilidad de presenciar la formación de un «Dream Team» sin precedentes para las 24 Horas de Le Mans. Las piezas han comenzado a alinearse tras las declaraciones cruzadas de tres gigantes: Max Verstappen, Sebastian Vettel y Fernando Alonso. Lo que inició como un rumor de pasillo se ha transformado en un proyecto real que los propios pilotos han discutido abiertamente, condicionado únicamente por la competitividad técnica y los huecos en sus agendas.

La dinámica del equipo es fascinante: Vettel confirmó contactos regulares con Verstappen para concretar esta aventura, mientras que Max ha puesto una condición innegociable: solo participará si cuentan con un equipo de primer nivel capaz de luchar por la victoria absoluta. Por su parte, el veterano Fernando Alonso, quien ya posee dos trofeos de Le Mans en su vitrina, ha aceptado el reto con su característico sentido del humor, advirtiendo a sus futuros compañeros que deberán estar a la altura de su récord perfecto en el circuito de la Sarthe.

Sin embargo, el camino hacia 2026 presenta obstáculos logísticos considerables, principalmente el conflicto de calendarios entre la Fórmula 1 y el Mundial de Resistencia (WEC). Actualmente, la fecha de Le Mans suele chocar con el Gran Premio de España, lo que obligaría a Verstappen y Alonso a una coordinación titánica o a una decisión drástica sobre sus prioridades. A pesar de esto, Max ya ha comenzado su incursión en la resistencia planeando correr las 24 Horas de Nürburgring este mismo año, gracias a ajustes en el calendario de la NLS diseñados específicamente para permitir su debut.

Un factor determinante que podría empujar a estas estrellas fuera de la órbita exclusiva de la F1 es el descontento con el nuevo reglamento técnico de 2026. Tanto Verstappen quien portará el número 3 esta temporada tras ceder el trono ante Lando Norris como Alonso han sido vocales en sus críticas hacia las nuevas regulaciones. Este desencanto con el rumbo de la máxima categoría parece ser el combustible perfecto para que busquen refugio y nuevos retos en la mística de las carreras de resistencia.

De concretarse, esta alineación no solo sería un éxito mediático, sino una de las más potentes en la historia del deporte motor, reuniendo múltiples campeonatos del mundo en un solo prototipo. La posibilidad de ver a Vettel, Verstappen y Alonso compartir asiento es el sueño de cualquier aficionado y, a día de hoy, parece estar más cerca de la realidad que de la ficción.