Cuatro ballenas piloto permanecen con vida tras quedar encalladas junto a otras decenas de ejemplares de su especie en la costa de Ngawi, cerca del cabo Palliser, ubicado en el extremo meridional de la Isla Norte de Nueva Zelanda, según reportó este jueves el Departamento de Conservación local.
Equipos del organismo público, junto a voluntarios de la comunidad maorí y especialistas de la organización ecologista Project Jonah, preparan un operativo para reintroducir a los ejemplares supervivientes al mar aprovechando el aumento de la marea, mientras un veterinario evalúa su estado de salud.
Los encallamientos de mamíferos marinos representan un fenómeno recurrente en los litorales de Nueva Zelanda y el sur de Australia. Las hipótesis científicas atribuyen estos sucesos a desorientación en la navegación, enfermedades, variaciones bruscas en las mareas, huida ante depredadores o perturbaciones por condiciones meteorológicas extremas.
Las costas neozelandesas han registrado antecedentes de gran magnitud por este tipo de eventos. En octubre de 2022, casi 500 ballenas piloto murieron tras quedar atrapadas en las playas de las remotas islas Chatham, situadas a 840 kilómetros al este de la Isla Sur.














