Un estudio encabezado por investigadores de la Universidad de Stanford volvió a colocar a la vacuna contra el herpes zóster en el centro del debate científico, luego de encontrar que las personas inmunizadas presentaron un menor riesgo de desarrollar demencia en comparación con quienes no recibieron el biológico. Aunque los especialistas advierten que aún no puede hablarse de una relación causal definitiva, los hallazgos fortalecen una línea de investigación que podría transformar las estrategias de prevención del deterioro cognitivo en adultos mayores.
La investigación, publicada en Nature Communications, analizó datos de más de 65 mil adultos mayores de 65 años vacunados con dos dosis de la vacuna recombinante contra el herpes zóster y los comparó con más de 263 mil personas no vacunadas. Tras ajustar diversos factores de riesgo, los investigadores observaron una reducción significativa en la incidencia de nuevos diagnósticos de demencia entre quienes recibieron la vacuna. Otros estudios recientes en Estados Unidos y Europa han reportado resultados similares, lo que ha reforzado el interés de la comunidad científica por comprender el fenómeno.
Los científicos consideran que el beneficio podría explicarse por varios mecanismos. Una hipótesis plantea que la vacuna reduce la reactivación del virus varicela-zóster, responsable del herpes zóster, disminuyendo procesos inflamatorios que pueden afectar al sistema nervioso. Otra posibilidad es que la respuesta inmunológica inducida por la vacunación contribuya a proteger el cerebro frente al envejecimiento y a enfermedades neurodegenerativas. Sin embargo, los autores subrayan que todavía se requieren ensayos clínicos para confirmar estas hipótesis.
Para México, el estudio adquiere especial relevancia debido al acelerado envejecimiento de la población. De acuerdo con estimaciones oficiales, el número de adultos mayores continúa creciendo y, con ello, también la carga asociada a enfermedades como el Alzheimer y otras formas de demencia. Si futuras investigaciones confirman estos beneficios, la vacunación contra el herpes zóster podría convertirse no solo en una herramienta para prevenir una enfermedad dolorosa, sino también en un componente de las estrategias de salud pública dirigidas a preservar la función cognitiva de millones de personas.
Por ahora, los especialistas insisten en que la vacuna debe seguir utilizándose con la finalidad para la que fue aprobada: prevenir el herpes zóster y sus complicaciones. No obstante, los nuevos hallazgos abren una prometedora línea de investigación sobre el papel que la inmunización podría desempeñar en la prevención de enfermedades neurodegenerativas, un desafío sanitario que cobra cada vez mayor importancia tanto en México como a nivel mundial.


















