La Selección de Uruguay tuvo un inicio complicado en su camino hacia la fiesta deportiva del balompié internacional debido a problemas logísticos antes de llegar a suelo estadounidense. El equipo quedó varado aproximadamente tres horas en Cancún porque su avión, al ser un vuelo internacional, no contaba con los permisos necesarios para ingresar a Estados Unidos. Estos errores en la documentación, que aparentemente no fueron gestionados por la Organización del fútbol, provocaron una demora considerable en su vuelo de llegada.

Una vez en territorio norteamericano, los integrantes del plantel uruguayo fueron sometidos a rigurosos controles de seguridad previos a su debut. Las autoridades emplearon perros buscadores de narcóticos y explosivos para revisar las mochilas de los jugadores directamente frente a su autobús. Aunque no se ha confirmado si esta inspección ocurrió en el Hard Rock Stadium, las imágenes captadas mostraron gestos de evidente fastidio en los rostros de los futbolistas ante la situación.

Estos procedimientos forman parte de las medidas migratorias y de seguridad que Estados Unidos decidió endurecer para el torneo, sin hacer excepciones por su rol de anfitrión. Uruguay se suma así a otros casos, como el de la Selección de Senegal, que también han pasado por filtros exhaustivos por parte de las autoridades locales. Hasta el momento, la delegación uruguaya no ha emitido ningún pronunciamiento oficial ni ha dado detalles adicionales sobre el incidente.

En el aspecto deportivo, Uruguay debutó este lunes 15 de junio en la ciudad de Miami, Florida, enfrentando a Arabia Saudita en la fase de grupos. Pese a los contratiempos y las revisiones de rigor, el equipo uruguayo logró rescatar un empate en su primer partido del Grupo H. El evento continúa bajo una vigilancia extrema que las autoridades estadounidenses han aplicado rigurosamente a los equipos participantes.