Los Estados miembro de la Unión Europea alcanzaron este jueves un acuerdo político para la adopción del vigésimo primer paquete de sanciones contra Rusia, con el objetivo de reforzar la presión económica sobre Moscú por la invasión de Ucrania y limitar su capacidad de sostener el conflicto bélico.
La Presidencia irlandesa del Consejo de la UE confirmó el entendimiento, destacando que esta nueva ronda de medidas ataca aún más las fuentes de ingresos del Kremlin, complica la actividad de la llamada flota fantasma y altera las cadenas de suministro rusas, mientras Europa reiteró su respaldo inquebrantable a Kiev.
El entendimiento fue concretado por los embajadores de los Veintisiete tras meses de complejas negociaciones que incluyeron la prórroga por otros 12 meses del mecanismo de limitación del precio del petróleo ruso, junto con la ampliación de las restricciones al sector financiero y a las criptomonedas.
Asimismo, el paquete introduce nuevas designaciones de buques y facilitadores empleados para eludir las penalizaciones internacionales, además de endurecer de manera drástica las medidas punitivas dirigidas específicamente contra la industria militar de Rusia.
Durante los últimos días, el consenso necesario entre los países miembros estuvo bloqueado debido a las firmes reservas expresadas por Grecia, que temía que las nuevas regulaciones sobre el transporte de gas natural licuado ruso hacia terceros países afectaran negativamente a la industria naviera europea sin perjudicar realmente a Moscú.
Para destrabar la situación, el acuerdo final incorporó un compromiso que contempla una exención limitada para transferencias de gas natural licuado hacia terceros países y compras ligadas a contratos firmados antes del inicio de la invasión, prohibiendo cualquier ampliación operativa por parte de firmas europeas y fijando una revisión anual obligatoria por parte del Consejo de la UE.















