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La agencia internacional movilizó 50 toneladas de insumos médicos hacia la provincia de Ituri; las autoridades congoleñas reportan de manera preliminar 116 fallecimientos sospechosos.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia anunció la ampliación inmediata de su despliegue logístico y operativo en la República Democrática del Congo y Uganda. La medida responde a la reciente declaratoria de emergencia de salud pública de importancia internacional emitida por la Organización Mundial de la Salud, ante el acelerado incremento de contagios por el virus del ébola en la región oriente de África.

Activación de protocolos de máxima emergencia: La agencia de las Naciones Unidas notificó la activación interna de su «Nivel 3» de emergencia, el estatus de mayor jerarquía dentro de la organización, diseñado para acelerar la reasignación de presupuestos, el traslado de personal técnico y la disposición de suministros en zonas de catástrofe. Como primera acción de mitigación, se coordinó el envío de 50 toneladas de material de asistencia médica a la ciudad congoleña de Bunia, cargamento que incluye desinfectantes, equipos de protección biológica para trabajadores sanitarios, jabón y sistemas portátiles de potabilización de agua.

La situación sobre el terreno refleja una alta complejidad. El Gobierno de la República Democrática del Congo notificó de forma preliminar un acumulado de 116 muertes sospechosas asociadas al brote iniciado el pasado viernes en la provincia de Ituri, logrando expandirse a dos nuevas demarcaciones geográficas. Por su parte, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de África de la Unión Africana mantienen su registro oficial en 88 decesos confirmados, cifra en la cual ya se contempla un caso importado detectado en territorio de Uganda.

Riesgos transfronterizos e impacto en la niñez: Este episodio corresponde al brote número 17 registrado en la República Democrática del Congo desde el descubrimiento formal del patógeno en el año 1976. Las agencias humanitarias advierten que la alta movilidad de los habitantes en las regiones fronterizas, sumada a las condiciones de inseguridad civil en el este congoleño, eleva el riesgo de dispersión hacia otros países. Como medida de contención biológica, naciones colindantes como Ruanda procedieron al cierre total de sus fronteras terrestres y al endurecimiento de los filtros de sanidad.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia alertó que la población infantil enfrenta los mayores riesgos colaterales de la crisis, derivados de la interrupción de los servicios de vacunación regular, la pérdida de sus padres o tutores a causa de la enfermedad, el estigma comunitario y el impacto psicológico del aislamiento. De acuerdo con los indicadores de la Organización Mundial de la Salud, el virus del ébola (el cual se transmite por el contacto directo con fluidos corporales infectados) produce fiebre hemorrágica severa y registra una tasa de letalidad que oscila entre el 25 por ciento y el 90 por ciento de los casos.