La población africana será protagonista del crecimiento demográfico mundial en las próximas décadas. Para 2050, una de cada cuatro personas en el planeta vivirá en África, pero ese potencial podría convertirse en un desafío si no se incrementa la inversión en educación, advirtió la UNESCO al presentar un nuevo paquete de estudios sobre financiamiento educativo y deuda pública.
El organismo alertó que los países de ingresos bajos y medios enfrentan un déficit anual de financiamiento educativo de 97 mil millones de dólares, de los cuales 77 mil millones corresponden únicamente a África, una región donde la presión demográfica crece a un ritmo sin precedentes.
La UNESCO sostiene que el principal obstáculo no es únicamente la falta de recursos, sino el creciente peso de la deuda pública. De acuerdo con sus estimaciones, 113 países, donde habitan alrededor de 6 mil 100 millones de personas, destinan actualmente más recursos al pago de su deuda que a la educación, reduciendo el margen de maniobra de los gobiernos para invertir en escuelas, infraestructura, capacitación docente y programas de aprendizaje.
Ante este panorama, el organismo propone ampliar el uso de los llamados «canjes de deuda por educación», un mecanismo mediante el cual parte de las obligaciones financieras de un país pueden transformarse en inversiones dirigidas al sistema educativo. La UNESCO publicó una guía técnica y documentos de política pública para impulsar este tipo de acuerdos entre gobiernos, acreedores y organismos multilaterales.
La advertencia cobra especial relevancia por el cambio demográfico que experimentará África. El continente concentra actualmente a la población más joven del mundo y, en las próximas décadas, aportará la mayor parte del crecimiento de la fuerza laboral global. Sin embargo, la organización advierte que, sin una inversión sostenida en educación, ese «bono demográfico» podría traducirse en mayores niveles de desigualdad, desempleo y pobreza.
El organismo también alertó sobre otro factor que agrava la situación: la cooperación internacional para educación continúa disminuyendo. Sus proyecciones indican que la ayuda mundial destinada al sector podría caer hasta 30% entre 2023 y 2027, lo que incrementaría la presión sobre los países con menores ingresos para financiar sus sistemas educativos.
Para la UNESCO, invertir en educación no sólo representa una política social, sino una estrategia económica de largo plazo. El organismo considera que alinear las soluciones a la crisis de deuda con mayores recursos para la enseñanza será determinante para que el crecimiento demográfico africano se convierta en una oportunidad de desarrollo y no en una fuente de mayores brechas sociales.













