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Los Juegos Olímpicos de Invierno siempre nos regalan postales memorables, pero lo ocurrido este miércoles 18 de febrero de 2026 en el Estadio de Tesero, en Val di Fiemme, pasará a la historia como uno de los momentos más simpáticos y surrealistas de la justa. No fue una esquiadora, sino Nazgul, un perro lobo checoslovaco de dos años, quien acaparó todos los reflectores durante la clasificación del esprint por equipos femenino.

El «atleta de cuatro patas» logró burlar los anillos de seguridad del complejo y, con una agilidad envidiable, se incorporó a la pista justo en la recta final. Nazgul no solo corrió, sino que «compitió» codo a codo con las esquiadoras Konstantina Charalampidou (Grecia) y Tena Hadzic (Croacia), quienes no daban crédito a su compañero de carril.

La confusión inicial sobre su raza (muchos pensaron que era un husky debido a su apariencia) fue aclarada rápidamente por sus dueños, quienes son familiares de un oficial del evento.

El motivo: Nazgul escapó de un bed-and-breakfast cercano. Al parecer, su instinto le dictó seguir a sus dueños mientras estos se dirigían a una prueba de biatlón.

La prueba reina: La precisión del cronometraje olímpico es tal que el can fue captado oficialmente por las cámaras de photo finish de Omega, cruzando la meta casi al mismo tiempo que las competidoras. Tras cruzar la línea final, los oficiales de pista lograron retenerlo sin que sufriera daño alguno. El perro fue devuelto a sus dueños poco después.

Al tratarse de una ronda de clasificación y no de una final directa por medallas, el incidente no alteró el podio ni generó protestas técnicas. Por el contrario, tanto el público presente como los organizadores y las propias atletas tomaron el suceso con humor, convirtiendo a Nazgul en la mascota no oficial de la jornada en Val di Fiemme.

«Buscaba a sus dueños y terminó encontrando la gloria olímpica (y una foto en la meta)», comentaron entre risas algunos espectadores en redes sociales.