Este domingo, Ucrania ejecutó su mayor ofensiva con vehículos aéreos no tripulados contra Rusia en los últimos años. El impacto de los drones provocó la muerte de tres civiles (dos hombres y una mujer) y dejó 16 heridos en la región de Moscú.
Los artefactos ucranianos dañaron múltiples viviendas e infraestructura crítica en las urbes de Krasnogorsk e Istra, al oeste de la capital, mientras que otro impacto desató un incendio en una residencia de la localidad de Subbótino. El gobernador de la provincia moscovita, Andréi Vorobiov, confirmó que los ataques estuvieron dirigidos de manera deliberada hacia objetivos estratégicos de varios municipios. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, justificó públicamente el asalto en sus redes sociales, afirmando que es una medida de presión necesaria para forzar al Kremlin a detener el conflicto y la guerra.
De manera paralela, las Fuerzas Aéreas de Ucrania informaron que el ejército ruso lanzó una contraofensiva nocturna con 287 aparatos de los tipos Shahed, Gerbera, Italmas y señuelos Parodia. Las defensas antiaéreas ucranianas lograron neutralizar 279 de estos dispositivos sobre el norte, sur y este de su territorio, reportándose únicamente ocho impactos directos.









