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El presidente de EE. UU. interrumpió su agenda oficial en Tennessee para recorrer la mansión de Elvis Presley; declaró su admiración por el «Rey del Rock» y aseguró que la delincuencia en la ciudad ha bajado más del 75%.

Durante su viaje oficial a Memphis, Tennessee, este lunes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hizo una visita a Graceland, la histórica mansión que perteneció a Elvis Presley. El mandatario, acompañado por la prensa, recorrió la residencia y se declaró un gran admirador.

Tras el recorrido, el presidente aprovechó el escenario para abordar temas de seguridad pública, resaltando una significativa baja en las estadísticas de criminalidad de Memphis en los últimos cinco meses. Según sus declaraciones, la mayoría de los índices delictivos han disminuido en más del 75%, y proyectó que en dos o tres meses la reducción superará el 90%. “Tienen que estar contentos. Elvis estaría muy contento con eso”, apuntó Trump al vincular los avances en seguridad con el legado del cantante.

En un contraste político, Trump comparó la situación de Memphis con otras ciudades gobernadas por demócratas. Mencionó su disposición para intervenir en Chicago y San Francisco para combatir la delincuencia, argumentando que su administración podría lograr resultados que las autoridades locales «simplemente no pueden hacer». Reiteró que, al igual que en Washington D. C., su estrategia de seguridad está funcionando de manera efectiva en cada lugar que visitan.

Finalmente, el mandatario lamentó no haber conocido a Elvis Presley en persona, aunque mencionó haber tratado con figuras como Frank Sinatra. “Nunca conocí a Elvis. Ese es uno que me hubiera gustado mucho conocer. Pero sí me gusta su música”, concluyó, antes de agradecer la invitación para visitar la icónica residencia que se ha convertido en un símbolo de la identidad cultural de Memphis.