El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encabezó una reunión privada en la Casa Blanca con altos ejecutivos de refinerías y del sector energético para trazar la estrategia operativa del histórico acuerdo petrolero con Venezuela. El encuentro, desarrollado a puerta cerrada en la Sala del Gabinete, se centró en analizar los mecanismos logísticos y financieros requeridos para reactivar el flujo de hidrocarburos a gran escala hacia el mercado norteamericano.
El pacto involucra de forma directa a la firma privada North American Blue Energy Partners (NABEP), vinculada al empresario venezolano Alejandro Betancourt. La compañía obtuvo los derechos operacionales sobre 17 campos petroleros clave en territorio venezolano, cuyas reservas conjuntas se estiman en aproximadamente 65,000 millones de barriles de crudo, representando uno de los despliegues de extracción más importantes para la región.
Bajo las condiciones fijadas por Washington, el gobierno de Estados Unidos mantendrá una participación del 35% en la matriz del proyecto, asegurando poder de veto directo en las decisiones de la junta directiva. La prioridad de la administración estadounidense es abastecer de crudo pesado a las refinerías de la costa del Golfo, con el objetivo de estabilizar el mercado energético interno y reducir los precios de los combustibles para los consumidores.







