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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió la decisión de su administración de flexibilizar las sanciones contra Rusia para permitir la comercialización de diésel ruso en los mercados internacionales. Desde la Casa Blanca, el mandatario afirmó que la medida liberará energía a nivel global, al tiempo que cuestionó los recientes ataques del ejército ucraniano contra refinerías en territorio ruso.

La disposición se formalizó mediante una licencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), que autoriza la venta, entrega e importación de combustible ruso hasta el 7 de abril de 2027. Aunque el gobierno mantiene restricciones sobre las cuentas de tres entidades financieras estatales rusas, la exención desató un inmediato rechazo en el Capitolio.

Un grupo bipartidista de senadores republicanos y demócratas criticó el acuerdo, recordando que el Congreso prohibió explícitamente las importaciones energéticas de Rusia en 2022. Los legisladores enfatizaron que dicha norma buscaba evitar que el capital estadounidense financiara las operaciones militares de Vladimir Putin en Ucrania.

Los congresistas sostienen que la exención emitida por el Ejecutivo resulta directamente contraria a la ley de sanciones vigente. Asimismo, reprocharon la falta de consulta previa al Poder Legislativo y la ausencia de un informe formal que justifique la decisión, un requisito establecido por la legislación federal.