En una contundente actualización sobre la situación militar en el Medio Oriente, el presidente Donald Trump aseguró que la nación adversaria se encuentra «militarmente derrotada», afirmando que su marina, fuerza aérea y sistemas de defensa han sido neutralizados. El mandatario fue categórico al señalar que Estados Unidos no permitirá el bloqueo del Estrecho, advirtiendo que, al tratarse de aguas internacionales, la zona será abierta «con o sin ellos» de manera inmediata. Aunque reconoció que EE. UU. no depende directamente de esta ruta, subrayó que otros países afectados colaborarán para garantizar el flujo comercial «bastante pronto».
Respecto a la posibilidad de un trato diplomático, Trump simplificó la negociación a una condición innegociable: el abandono total de cualquier ambición atómica. «El 99% del acuerdo se reduce a que no haya armas nucleares», sentenció el presidente, quien además consideró que ya ha ocurrido un cambio de régimen en la práctica, aunque aclaró que esto nunca fue una exigencia formal de su administración. El mandatario destacó que la reapertura del Estrecho será «automática» por la propia necesidad económica del país vecino de generar ingresos.
Para dar seguimiento a estos avances, un equipo de alto nivel integrado por J.D. Vance, Steve Witkoff y Jared Kushner sostendrá reuniones clave este sábado. Trump se mostró cauto sobre la continuidad de los diálogos, prefiriendo esperar los resultados de dicho encuentro. Finalmente, contrastó su estrategia con la de sus predecesores, criticando la ineficacia de administraciones que «hablaron durante 47 años» mientras que su actual gestión apuesta por resultados directos y menos retórica diplomática tradicional.






