El mandatario estadounidense afirmó que «no perderá tiempo» en viajes diplomáticos por un documento insuficiente; asegura que el liderazgo iraní está fracturado y que Estados Unidos tiene el control total de la situación.
Washington, D.C. En una nueva declaración ante periodistas, el presidente Donald Trump confirmó la cancelación oficial del viaje de sus negociadores a Islamabad, Pakistán, donde se preveía un acercamiento con representantes de Irán. El mandatario justificó la decisión bajo una lógica de eficiencia y poder, señalando que Estados Unidos posee «todas las cartas en la mano» y no está dispuesto a realizar trayectos de 15 horas por propuestas que no cumplen con sus expectativas.
Diagnóstico de la crisis iraní según Trump:
- Vacío de Poder: Trump cuestionó severamente la estabilidad de Teherán, afirmando que el país carece de líderes identificables y que su ejército está prácticamente destruido. «Nadie sabe quién es el líder. No creo que ellos mismos lo sepan», declaró el presidente.
- Luchas Internas: Sugirió que el sistema de poder iraní atraviesa una «lucha interna tremenda» por el liderazgo tras los eventos recientes. Cabe recordar que, tras el asesinato del ayatolá Alí Jameneí en marzo, su hijo Mojtabá Jameneí fue designado como sucesor, un nombramiento que Trump parece desconocer o desestimar intencionalmente.
- Diplomacia Directa: El presidente cerró la puerta a los intermediarios y a las cumbres internacionales, indicando que, si Irán tiene interés en negociar, simplemente deben llamar por teléfono a la Casa Blanca.
Esta nueva postura de «espera activa» marca un punto de inflexión en la crisis de Medio Oriente. Al desestimar la mediación paquistaní y la formalidad diplomática, la administración Trump apuesta a que el aislamiento y el desorden interno obliguen a Teherán a ceder bajo los términos impuestos por Washington.







