El mandatario estadounidense califica el movimiento como un «regalo de respeto» de Teherán; mientras tanto, el Pentágono despliega al buque de ataque USS Tripoli y el Parlamento iraní denuncia planes de una invasión terrestre «secreta».
En un anuncio que busca calmar el pánico financiero global, el presidente Donald Trump aseguró este domingo que Irán permitirá el paso de 20 buques petroleros por el estratégico Estrecho de Ormuz a partir de la mañana de este lunes 30 de marzo. Trump calificó este gesto como una «señal de respeto» hacia Estados Unidos y afirmó que las negociaciones para un acuerdo integral «van por buen camino».
Sin embargo, este aparente avance diplomático ocurre bajo una sombra de máxima tensión militar. Mientras Trump habla de «regalos», el Comando Central de EE. UU. (Centcom) confirmó el despliegue del buque de asalto anfibio USS Tripoli con 3,500 efectivos adicionales, elevando la presencia estadounidense en la región a 50 mil soldados. Por su parte, el líder del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, acusó a Washington de simular diplomacia mientras prepara una incursión terrestre: «Los estamos esperando», sentenció.
El ultimátum de Trump para destruir las centrales eléctricas de Irán ha sido pospuesto hasta el 6 de abril, dando una ventana crítica para las conversaciones en Pakistán. No obstante, el costo humano sigue pesando en la opinión pública estadounidense: con 13 militares fallecidos y más de 300 heridos desde el 28 de febrero, más de la mitad de los ciudadanos en EE. UU. se oponen frontalmente al despliegue de tropas en suelo iraní.






