El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció la llegada a Corpus Christi, Texas, de un primer cargamento de un millón de barriles de petróleo proveniente de Venezuela. A través de un mensaje difundido en su red social Truth Social, el mandatario estadounidense sostuvo que la recepción del hidrocarburo responde al resultado directo de una intervención militar previa y a la consolidación del mayor acuerdo energético en la historia global.
De acuerdo con lo expuesto por el jefe de Estado norteamericano, la restitución de las relaciones bilaterales con la administración venezolana permitió establecer un esquema de suministro que no representará costos para los contribuyentes de su país. El mandatario puntualizó que este embarque constituye el inicio de una serie de entregas proyectadas en miles de millones de barriles que serán transferidos de manera continua.
La estrategia formulada por la Casa Blanca busca integrar la producción hidrocarburífera desde Alaska hasta el territorio venezolano, con el objetivo explícito de consolidar al hemisferio occidental como el principal polo de dominación energética a nivel mundial. El plan gubernamental pretende utilizar dicho volumen de suministro para incidir directamente en las presiones inflacionarias del mercado interno de combustibles.
Finalmente, el gobernante estadounidense aseveró que la entrada del crudo sudamericano impactará de forma inmediata en la estructura de precios al consumidor final dentro de su territorio. En su pronunciamiento, garantizó que las cotizaciones de la gasolina y el diésel registraran caídas significativas en el corto plazo como consecuencia del incremento en la oferta disponible.












