Saltar al contenido principal
Publicidad

Tras conversaciones directas con Benjamin Netanyahu y Joseph Aoun, el presidente de EE. UU. anunció que las hostilidades se detendrán hoy a las 17:00 (hora del Este); el acuerdo surge tras la primera reunión bilateral en Washington en 34 años.

Washington D.C. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció la implementación de un alto al fuego de 10 días entre las fuerzas de Israel y el Líbano. La medida es el resultado de una serie de gestiones directas con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente libanés, Joseph Aoun, quienes acordaron detener las operaciones de combate de manera inmediata para abrir una ventana a la negociación política.

Los pilares de la negociación: El acuerdo se gestó el pasado martes en Washington, D.C., bajo la mediación del secretario de Estado, Marco Rubio, en lo que representa el primer encuentro formal entre delegaciones de ambos países en 34 años.

  • Equipo de Seguimiento: Trump instruyó al vicepresidente J.D. Vance, al secretario Rubio y al presidente del Estado Mayor Conjunto, Dan «Razin» Caine, para supervisar el cumplimiento de la tregua y trabajar en un plan de «paz duradera».
  • Alcance del Acuerdo: El cese de hostilidades inicia formalmente a las 5:00 p.m. (hora del Este) de este jueves.
  • Declaración Presidencial: El mandatario estadounidense calificó este logro como la resolución de su «décima guerra» a nivel global, destacando la disposición de los líderes de la región para alcanzar un pacto definitivo.

El presidente Donald Trump extendió una invitación formal al primer ministro Benjamin Netanyahu y al presidente Joseph Aoun para asistir a una cumbre en la Casa Blanca, con el fin de entablar las primeras conversaciones de paz significativas entre Israel y el Líbano desde 1983. El mandatario estadounidense reiteró su optimismo sobre la resolución del conflicto, asegurando que ambas naciones tienen la voluntad política de alcanzar un acuerdo definitivo «muy pronto».

Este anuncio se produce en un momento de alta tensión, ya que el Pentágono mantiene simultáneamente un bloqueo naval sobre Irán, lo que sugiere una estrategia de «puntos de presión» diferenciados para estabilizar la región de manera fragmentada.