El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, endureció su postura frente a la OTAN, al calificar como «justificada» la posibilidad de retirar bases militares en países que no colaboren activamente en la seguridad del estrecho de Ormuz. Las declaraciones fueron emitidas en los jardines de la Casa Blanca, previo a su traslado a su residencia en Mar-a-Lago, Florida.
Presión sobre España y la política de «compartir la carga»
Trump respaldó públicamente la visión de legisladores que sugieren que Washington debe replantear su presencia militar en naciones como España. El argumento central del mandatario es que estos aliados no están asumiendo su corresponsabilidad en el resguardo de las rutas energéticas estratégicas en Oriente Medio. «Tienen razón», afirmó al ser cuestionado sobre si Estados Unidos debería abandonar instalaciones clave si no existe reciprocidad en la seguridad global.
Este amago pone en vilo la permanencia de bases estratégicas, como las de Rota y Morón, fundamentales para las operaciones en el Mediterráneo.






