El regreso de Neymar Júnior a la Selección de Brasil tendrá que esperar, y el jugador no ha ocultado su decepción. El actual referente del Santos FC admitió abiertamente sentirse «molesto y triste» por no haber sido convocado para los compromisos de marzo de 2026. A pesar de su estatus de leyenda, el «10» se encuentra en una carrera contra el tiempo para convencer a Carlo Ancelotti de que su físico está a la altura de las exigencias de la alta competición internacional.
La exclusión de Neymar no responde a una falta de talento, sino a una estricta evaluación de su potencial físico. Según explicó el propio Ancelotti, aunque la calidad del brasileño es indiscutible, el cuerpo técnico considera que aún no se encuentra al 100% tras su larga recuperación y recientes molestias musculares. Esta decisión subraya la filosofía del entrenador italiano: en su Brasil, el nombre no está por encima de la condición atlética, especialmente ante rivales de la talla de Francia y Croacia.

Ante este revés, Neymar ha optado por una postura de resiliencia y enfoque total en su club. «La concentración sigue siendo la misma: día tras día, entrenamiento tras entrenamiento», aseguró el delantero, quien busca recuperar su mejor versión en el Brasileirao. Para el jugador de 34 años, el Santos es ahora su único escaparate para demostrar que los problemas musculares han quedado atrás y que su cuerpo puede aguantar la intensidad de un torneo corto y exigente como la Copa del Mundo.
El sueño mundialista, sin embargo, permanece intacto en la mente de Ney. Durante su intervención, fue enfático al decir que todavía queda una última convocatoria y que confía en lograr el objetivo de estar en la lista final. Esta mentalidad es la que mantiene viva la esperanza de la afición brasileña, que desea ver a su máximo goleador histórico tener una última oportunidad de levantar el trofeo que se le ha escapado en cuatro ediciones anteriores.
La pelota está ahora en el tejado de Neymar. Los próximos meses con el «Peixe» serán determinantes para definir si el astro brasileño asistirá a su quinto Mundial o si el cambio generacional y las lesiones terminarán por cerrarle las puertas de la selección. Ancelotti ha dejado la puerta abierta, pero ha sido claro: Neymar no está descartado, pero debe demostrar en la cancha y en el gimnasio que está listo para la batalla final en suelo norteamericano.






