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El tránsito de embarcaciones por el Estrecho de Ormuz volvió a disminuir ante la incertidumbre sobre las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para restablecer la navegación comercial en esta estratégica vía marítima.

De acuerdo con datos de seguimiento de embarcaciones de Kpler citados por Reuters, seis buques atravesaron el estrecho el lunes 10 de agosto, frente a un promedio de alrededor de 11 embarcaciones diarias durante los 10 días anteriores.

Del total registrado, cuatro embarcaciones ingresaron al estrecho, entre ellas dos petroleros que navegaban vacíos. En sentido contrario, salieron dos buques: un pequeño tanquero que transportaba gas licuado de petróleo y otro cargado con combustibles residuales.

La reducción ocurre mientras se debilitan las expectativas de un acuerdo entre Washington y Teherán que permita normalizar el tránsito por el estrecho. Las negociaciones también involucran a Omán y buscan establecer condiciones para la reapertura de esta ruta, por donde antes del conflicto transitaban alrededor de 130 a 140 embarcaciones por semana, según datos citados previamente por Reuters.

La situación marítima continúa marcada por riesgos de seguridad. La UKMTO y el Joint Maritime Information Center mantienen al estrecho bajo un nivel de amenaza elevado y reportan que el tráfico comercial permanece reducido, además de advertir sobre ataques contra embarcaciones, interferencias de navegación y actividad militar en la zona.

La Organización Marítima Internacional (OMI) también mantiene un seguimiento especial de la crisis. El organismo informó que alrededor de 20 mil trabajadores marítimos se han visto afectados por la situación regional y que puso en marcha un mecanismo para facilitar la salida segura de embarcaciones atrapadas en el Golfo. Entre el 23 y el 26 de junio, 136 buques fueron evacuados mediante ese esquema.

El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y constituye una ruta crítica para el comercio energético internacional. La EIA lo considera uno de los principales puntos estratégicos para el transporte mundial de petróleo.

El nuevo descenso del tráfico refleja que, pese a los contactos diplomáticos, la navegación comercial aún permanece lejos de recuperar sus niveles habituales, mientras persisten las condiciones de inseguridad que mantienen a las compañías navieras en alerta.