En el marco de la justa mundialista 2026, la estadounidense Tori Penso hizo historia al ser designada como árbitra central para el encuentro entre Chequia y Sudáfrica disputado en Atlanta. Con esta participación, Penso se consolidó como la segunda mujer en la historia en dirigir un partido de una Copa del Mundo masculina, siguiendo los pasos de la francesa Stéphanie Frappart, y convirtiéndose en la primera mujer estadounidense en alcanzar este logro.
Este partido también destacó por contar con un equipo arbitral íntegramente femenino, una decisión celebrada como una muestra de confianza en el trabajo de las profesionales del arbitraje. Acompañando a Penso estuvieron las asistentes estadounidenses Brooke Mayo y Kathryn Nesbitt, junto con la nicaragüense Tatiana Guzmán en el VAR. Este hecho representa un paso fundamental en la apertura del arbitraje de élite a nivel internacional.
La trayectoria de Tori Penso es un ejemplo de constancia, habiendo iniciado su carrera en el arbitraje a los 14 años. Antes de este mundial, ya había roto barreras al ser la primera mujer en más de dos décadas en dirigir en la MLS y tras haber arbitrado la final de la Copa Mundial Femenina de 2023 entre España e Inglaterra. Su presencia en el torneo masculino reafirma que su nivel y preparación han sido los criterios determinantes para su éxito.
Finalmente, la jornada en Atlanta incluyó otro componente histórico de inclusión con la participación de Brooke Mayo. La asistente de Penso se convirtió en la primera oficial de partido abiertamente homosexual en participar en justa mundialista. Estos avances confirman la evolución del arbitraje femenino y la importancia de la diversidad dentro del fútbol profesional de mayor nivel.







