Tegucigalpa. — Nasry “Tito” Asfura tomó posesión como presidente constitucional de Honduras en una ceremonia austera en el Congreso Nacional, sin la presencia de representantes del gobierno saliente ni de mandatarios extranjeros.
Con la banda presidencial, Asfura prometió no fallarle al pueblo y llamó a la unidad nacional, dejando atrás la división. Aseguró que su gobierno apostará por la unidad, la paz y la prosperidad. También rechazó el odio, los insultos y la venganza como vías para el desarrollo del país.
“No más división. No es con insultos, con venganza, con odio que vamos a salir adelante; eso no puede ser. Los hondureños queremos paz y prosperidad, y nos vamos a enfocar para hacerlo. Empeño mi alma, vida y corazón para hacerlo. Una familia dividida no avanza. Honduras es una gran familia que debe de respetarse y trabajar unida por su futuro”, expresó.
El nuevo mandatario ingresó al hemiciclo de manera discreta, vestido con un traje azul oscuro y acompañado de su esposa, Lissette Del Cid.
El acto duró cerca de una hora y se desarrolló bajo un protocolo básico que incluyó el himno nacional, una bendición religiosa, la juramentación constitucional y la imposición de la banda presidencial.
Durante su breve discurso, agradeció el respaldo ciudadano y reconoció a los consejeros electorales que se mantuvieron firmes ante la exigencia de un recuento total de votos por parte de la administración saliente. También prometió trabajar por mejorar la economía, la seguridad, la educación y la salud, y pidió apoyo a los diputados de todas las fuerzas políticas.
Tras concluir con una oración, Asfura se dirigió a la Plaza Central para saludar a sus simpatizantes y pronunciar un discurso. Sin embargo, su equipo de seguridad impidió que llegara al escenario, por lo que regresó al Congreso acompañado de su esposa.





