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El ambiente previo a UFC 329 alcanzó su punto máximo de tensión durante el careo oficial entre Conor McGregor y Max Holloway. En un momento de confrontación, el peleador irlandés le arrebató los lentes a Holloway y los lanzó al suelo, lo que provocó un acercamiento físico agresivo entre ambos. La situación escaló cuando McGregor apartó las manos de su oponente, obligando a los integrantes de la organización a intervenir para separarlos y evitar que el altercado pasara a mayores antes de entrar al octágono.

Tras el incidente, McGregor criticó duramente las declaraciones de su rival, calificando de «irrespetuoso» que Holloway mencionara la posibilidad de una tercera pelea. El «Notorious» aseguró que el interés de su oponente es meramente económico y no deportivo, llegando a pronosticar que el hawaiano se retirará este sábado por la noche tras ser derrotado,. McGregor se mostró confiado en su capacidad para finalizar el combate rápidamente, afirmando que podría destruir a Max en apenas diez segundos.

Por su parte, Holloway respondió con firmeza, asegurando que su objetivo es hacer que McGregor se arrepienta de haber regresado al octágono. Aunque el hawaiano mostró una postura competitiva, también dejó abierta la posibilidad de una revancha a finales de año, lo que McGregor interpretó como una falta de conciencia sobre el peligro que enfrenta,. Mientras Holloway busca imponer su estilo, el irlandés advierte que el desgaste de los asaltos finales podría ser el mayor problema para su rival.

Este esperado enfrentamiento será el combate principal de UFC 329, marcando el regreso de McGregor a la competición después de no pelear desde el año 2021. El duelo representa un choque entre dos leyendas de la organización que ya cuentan con una historia previa, generando una gran expectativa sobre el estado físico del irlandés y el futuro de ambos peleadores en la categoría de peso wélter.