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La gira norteamericana y sudamericana del cantautor británico Ed Sheeran enfrenta una severa crisis tras la renuncia masiva de cuatro de sus actos de apertura: el cantante irlandés Aaron Rowe, la agrupación folk Beoga, la banda danesa Lukas Graham y el músico y productor estadounidense Finneas. Los artistas anunciaron su salida en solidaridad con el rapero Macklemore, quien fue apartado del cartel por los promotores debido a sus discursos en apoyo a Palestina pronunciados sobre el escenario.

La controversia se intensificó luego de que Sheeran emitiera un comunicado en redes sociales deslindándose de la expulsión de Macklemore y abogando por una postura neutral, asegurando que busca mantener sus conciertos como un «refugio seguro» ajeno a debates políticos. Sin embargo, su posicionamiento desencadenó una reacción en cadena entre sus colaboradores; Finneas argumentó que «los artistas no deben ser silenciados cuando alzan la voz por los oprimidos», mientras que Beoga apeló a la historia colonial de Irlanda para justificar su postura en favor del pueblo palestino.

La renuncia en bloque deja un importante vacío logístico y artístico en las fechas programadas en Estados Unidos y América Latina, incrementando la presión mediática sobre el británico. Mientras Sheeran defiende la continuidad del tour por el compromiso con su equipo técnico y fanáticos, la cancelación masiva expone las complejas fracturas de la industria musical ante el conflicto geopolítico en Gaza.