Por: Jorge Antonio Cano Félix
El turismo rural en México ha emergido como un motor potencial de desarrollo económico y social, especialmente en las regiones marginadas del país. Sin embargo, para que esta industria alcance su verdadero potencial, es crucial que el Estado se convierta en un catalizador que provea servicios tecnológicos sin costo a los pequeños prestadores de servicios turísticos. Estas comunidades, a menudo ricas en patrimonio cultural y natural, enfrentan barreras significativas en la adopción de tecnologías que podrían amplificar su alcance y competitividad en un mercado global.
La próxima secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora, ha destacado la importancia de impulsar el turismo para todos, lo que incluye a los pueblos indígenas, artesanos y comunidades rurales. Su enfoque promete continuar con las políticas de desarrollo regional impulsadas por la Cuarta Transformación, que han tenido un impacto positivo en sectores anteriormente olvidados. No obstante, para que estas políticas sean verdaderamente efectivas, deben ir acompañadas de un esfuerzo concertado para integrar tecnologías que faciliten el acceso al mercado global a estos prestadores de servicios.
Un estudio del Banco Mundial indica que el acceso a la tecnología puede aumentar los ingresos de los pequeños negocios hasta en un 30% . En el contexto del turismo rural, esto significa que herramientas como plataformas de reservas en línea, sistemas de pago digital y marketing digital podrían ser esenciales para que los prestadores de servicios en regiones marginadas puedan competir en igualdad de condiciones con destinos turísticos más establecidos. Además, la tecnología puede jugar un papel crucial en la preservación de las culturas locales, al permitir que las comunidades compartan sus tradiciones y conocimientos de manera directa con turistas de todo el mundo.
El Tren Maya, por ejemplo, es un proyecto que promete conectar 190 atractivos turísticos en el sureste de México. Sin embargo, para que las comunidades locales realmente se beneficien de esta infraestructura, es necesario que el Estado provea acceso a tecnologías que les permitan integrarse al mercado turístico. Esto podría incluir la creación de plataformas digitales que faciliten la comercialización de productos y servicios locales, así como programas de capacitación en habilidades digitales para que los habitantes puedan gestionar sus negocios de manera más eficiente y sostenible.
La Secretaría de Turismo deberá entonces considerar la implementación de políticas que promuevan la adopción de tecnologías en estas zonas, ya sea mediante subsidios, alianzas público-privadas o programas de capacitación técnica. Además, la colaboración con plataformas tecnológicas existentes podría facilitar la inclusión de estos pequeños prestadores en la economía digital, lo que aseguraría que la riqueza cultural y natural de México sea accesible para un público global. Según datos de la Organización Mundial del Turismo, el turismo rural tiene el potencial de contribuir con hasta el 10% del PIB en economías emergentes , lo que subraya la importancia de esta industria para el desarrollo económico de México.