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Tras una épica remontada por una caída a 30 kilómetros de la meta, Tadej Pogacar venció en el esprint a Tom Pidcock; el esloveno ya suma 11 Monumentos e iguala el récord de Roger De Vlaeminck.

En una exhibición que será recordada como una de las mayores gestas del ciclismo moderno, el esloveno Tadej Pogacar se coronó este sábado 21 de marzo como el nuevo campeón de la Milán-San Remo. «La Classicissima» de 2026 tuvo un desenlace de película, donde el líder del UAE Team Emirates-XRG logró recuperarse de un accidente a solo 30 kilómetros del final para imponerse en un esprint agónico sobre la Vía Roma.

La carrera parecía perdida para Tadej Pogacar cuando una caída antes del ascenso a la Cipressa lo dejó rezagado del pelotón principal. Sin embargo, gracias a un trabajo coordinado de su equipo, el ciclista logró reintegrarse al grupo de favoritos justo antes de las rampas decisivas. «He pensado que todo se había acabado; sin mi equipo habría tirado directo a la meta, pero ellos me trajeron de vuelta», reconoció un emocionado Pogacar al finalizar la competencia.

El momento definitivo ocurrió en el esprint final, donde Tadej Pogacar midió fuerzas contra el británico Tom Pidcock. En un cierre milimétrico, el esloveno cruzó la línea de meta por apenas media rueda de ventaja, dejando en el tercer puesto al neerlandés Mathieu van der Poel. Con este triunfo, Pogacar alcanza la impresionante cifra de 11 victorias en los Monumentos del ciclismo, igualando la marca histórica de la leyenda belga Roger De Vlaeminck.

Con la conquista de la Milán-San Remo, Tadej Pogacar ya posee cuatro de los cinco grandes Monumentos en su palmarés: Lieja-Bastoña-Lieja, el Tour de Flandes, el Giro de Lombardía y ahora la San Remo. El «Caníbal» moderno pone ahora su mirada en la París-Roubaix, el único trofeo que le falta para completar el «repóker» de oro del ciclismo mundial. Su victoria de hoy no solo refuerza su dominio en el circuito internacional, sino que lo consagra como uno de los atletas más resilientes de la historia.