Londres. — El primer ministro británico, Keir Starmer, reiteró que el Reino Unido no se unirá formalmente a la guerra emprendida por Estados Unidos e Israel contra Irán si no existe una base legal clara y un plan viable sobre los objetivos.
Durante su comparecencia ante la Cámara de los Comunes, el líder laborista recordó que el sábado rechazó la solicitud de Washington para utilizar bases británicas en un ataque contra Irán, acusado de intensificar su programa nuclear. No obstante, el domingo autorizó el uso de esas instalaciones con fines defensivos, tras la respuesta de Teherán con bombardeos en la región del Golfo, con el objetivo de proteger a ciudadanos británicos.
Al ser cuestionado por la oposición sobre la ausencia de la Real Fuerza Aérea (RAF), Keir Starmer subrayó que no permitirá que el país entre en una guerra sin contar con garantías jurídicas y estratégicas.
El presidente estadounidense, Donald Trump, criticó al mandatario británico y expresó su descontento por la negativa inicial a utilizar la base de Diego García, en el océano Índico, y afirmó que Starmer “no es Churchill”.
En el marco de las medidas defensivas, el Gobierno británico anunció el envío a Chipre de un destructor y helicópteros Wildcat con capacidad antidrones para proteger la base de Akrotiri, atacada el lunes por un dron iraní.
Starmer calificó la situación en Oriente Medio como “grave y volátil” y aseguró que la prioridad es la seguridad de los británicos.






