Londres. — El primer ministro británico, Keir Starmer, reveló que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le expresó su “desacuerdo” por no haber sumado al Reino Unido a los ataques lanzados por Washington e Israel contra Irán.
En la Cámara de los Comunes, Starmer defendió su decisión al señalar que su “obligación es velar por los intereses británicos”. Aclaró que Londres no participó en los bombardeos, pero continuará con operaciones defensivas junto a Alemania y Francia para “destruir la capacidad de Irán de disparar misiles”.
El mandatario también justificó que autorizó a la aviación estadounidense a usar bases británicas en la región, aunque precisó que no incluyó las instalaciones en Chipre, donde drones iraníes atacaron una de las bases la noche anterior.
Starmer envió un mensaje de respaldo a los 300 mil británicos que, según indicó, se encuentran en la región del Golfo, ya sea como turistas o residentes, tras los ataques iraníes contra hoteles y aeropuertos. Les aseguró que podrán regresar al país “con tanta seguridad y rapidez como sea posible”.
Asimismo, prometió reforzar la protección de mezquitas y sinagogas en territorio británico, en un contexto de creciente tensión en Oriente Medio.






