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Este viernes, la empresa SpaceX llevó a cabo con éxito el duodécimo lanzamiento de la nave Starship (V3) desde su base en Texas. El despegue se consolidó como una prueba clave para el programa de espacio profundo, luego de que el día de ayer la misión fuera suspendida debido a imprevistos técnicos.

La misión marcó un hito al convertirse en el primer vuelo en utilizar la avanzada configuración V3 tanto en el propulsor Super Heavy como en la etapa superior de la nave. Minutos después del despegue, el propulsor masivo se separó con éxito e inició un descenso controlado hacia el Golfo de México para ejecutar su maniobra de recuperación.

Paralelamente, Starship continuó su ascenso hasta alcanzar la órbita e ingresar a una fase de vuelo en condiciones de microgravedad. Durante el reingreso a la atmósfera terrestre, la nave puso a prueba su escudo térmico antes de concluir con un amerizaje controlado en el océano. Este avance es monitoreado de cerca por la NASA, que requiere de esta versión para trasladar a sus astronautas a la superficie lunar en las próximas misiones del programa Artemis.