Las autoridades de Nigeria confirmaron la captura de un ciudadano mexicano identificado como Arturo Carrera Loaiza, a quien catalogan como un “capo de la droga”, cuando intentaba huir desde un aeropuerto en Lagos tras el desmantelamiento de un laboratorio clandestino de metanfetamina ubicado en la aldea de Tapa.
Durante los interrogatorios, el detenido rechazó cualquier vínculo con las instalaciones ilícitas y declaró que su viaje al país africano obedecía a una propuesta comercial para abrir un restaurante, invitación que —según su versión— habría recibido de un conocido local al que identificó como “Henry”.

No obstante, la Agencia Nacional de Control de Drogas (NDLEA) desmintió esta coartada al presentar registros fotográficos y audiovisuales. En las evidencias recuperadas, los agentes detectaron a Carrera Loaiza portando una bata de laboratorio de color azul y rodeado de maquinaria para la elaboración de narcóticos.
A partir del análisis de las imágenes, los cuerpos de seguridad lograron ubicar una propiedad relacionada en Isiata Ugoni Okposi, en el estado de Ebonyi, perteneciente a John Samuel Ivo Okike. En dicho inmueble, las inspecciones del 30 de agosto permitieron constatar la construcción reciente de un tanque séptico y la presencia de fuertes olores característicos.
Mediante la revisión de una tarjeta de memoria incautada a las cámaras de vigilancia del sitio, la corporación constató que tanto el mexicano como Ivo Okike operaban en el lugar. Las grabaciones fechadas el 21 de agosto documentaron la mudanza clandestina de sustancias químicas y equipos especializados. Gracias a los datos proporcionados por una fuente confidencial, la policía antidrogas localizó el nuevo punto de operaciones.

En este segundo domicilio, las autoridades aseguraron un cargamento masivo de precursores químicos y herramientas industriales, decomisando 442 kilos y 20 kilos adicionales de acetona, un deshidratador con residuos de metanfetamina, 37 kilos de tolueno, bromobenceno, 1.7 kilos de etanol, 5.1 kilos de sal de clorar, 31.5 kilos de ácido clorhídrico y un kilo de ácido tartárico.
El inventario oficial incluyó también un condensador, un reactor de fabricación artesanal, básculas, mezcladoras, quemadores de gas y la característica bata azul usada en las pruebas fotográficas.








