El tenis italiano vive un momento dorado. La selección de Copa Davis clasificó a su tercera final consecutiva tras superar a una valiente Bélgica por 2-0 en las semifinales de Bolonia, consolidando una racha de 13 eliminatorias invictas. El logro es aún más notable, ya que los campeones defensores lo lograron sin la participación de sus dos mejores singlistas: Jannik Sinner y Lorenzo Musetti.
El encargado de abrir el camino fue el siempre confiable Matteo Berrettini. El romano extendió su propia racha de éxito en la competición, sumando su décima victoria consecutiva en individuales de Copa Davis al despachar a Raphael Collignon por 6-3 y 6-4 en menos de una hora y media. Berrettini, con su potente servicio intacto, no dio opciones al belga, asegurando el primer punto crucial.
La eliminatoria encontró su desenlace en el encuentro más dramático. Flavio Cobolli (número 22 del ranking) protagonizó una batalla épica contra Zizou Bergs. El joven italiano necesitó 3 horas y 6 minutos para llevarse la victoria en tres sets (6-3, 6-7(5) y 7-6(15)), cerrando un encuentro que el capitán Filippo Volandri difícilmente olvidará.
El set decisivo culminó en un tiebreak maratónico (17-15) que se sitúa como el sexto más largo en la historia del torneo. La actuación de Cobolli fue heroica, salvando las siete bolas de partido que el belga Zizou Bergs llegó a tener. Gracias a la gesta, no fue necesario que la pareja de dobles (Bolelli y Vavassori) saltara a la pista.
Italia ahora aspira a lograr el tricampeonato, una hazaña que ninguna nación ha conseguido en la era moderna de la Copa Davis (desde 1971). Su próximo rival saldrá de la semifinal del sábado entre España y Alemania (liderada por Zverev). La victoria ante Bélgica, que vendió cara su derrota a pesar de no contar con nombres top 50, consolida la hegemonía del tenis transalpino a nivel de selecciones.













