En un nuevo balance publicado por las autoridades de Birmania, 2 mil 886 personas murieron a causa del devastador terremoto; aunque las posibilidades de encontrar personas con vida son mínimas, el rescate de dos empleados de entre las ruinas de un hospital de Naipyidó, la capital, reavivó las esperanzas.
Cubierto de polvo, pero consciente, un joven de 26 años fue elevado por un agujero abierto entre las ruinas y evacuado en una camilla a mitad de la noche, según un video publicado por el departamento de bomberos.
Se tiene el registro de 4 mil 600 personas que quedaron heridas. También se señaló que 373 personas estaban desaparecidas.
El sismo de magnitud 7.7 causó amplia destrucción en este empobrecido país, ya castigado por cuatro años de guerra civil.
Tres importantes grupos armados de minorías étnicas anunciaron una pausa de un mes en las hostilidades para facilitar el despliegue de la necesaria ayuda humanitaria.
Previamente, las Fuerzas de Defensa Popular, un grupo creado por disidentes tras el golpe militar de 2021, habían anunciado también un alto al fuego parcial tras el sismo.
Sin embargo, el jefe de la junta militar, Min Aung Hlaing, replicó que iban a continuar las «actividades defensivas» contra «los terroristas».