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El camino de Cadillac en la Fórmula 1 tuvo su primer tropiezo este jueves durante las pruebas de pretemporada en Bahréin. Checo Pérez quedó varado en la pista poco después de comenzar su turno matutino, deteniéndose en un sector crítico del trazado debido a un problema mecánico aún no especificado. El incidente encendió las alarmas en el garaje del equipo estadounidense, que hasta ese momento había disfrutado de un debut sorprendentemente fluido y libre de errores.

La rápida intervención de los mecánicos de Cadillac evitó que el contratiempo se convirtiera en un desastre para el cronograma de trabajo. Tras ser transportado de vuelta en grúa, el monoplaza fue intervenido y devuelto a la acción en menos de una hora. Pérez logró recuperar el ritmo y continuar con la recolección de información, demostrando que la estructura del equipo tiene la madurez necesaria para gestionar crisis bajo presión, un factor clave para el Gran Premio inaugural.

El rendimiento previo del miércoles sirve como respaldo para mantener la calma en el equipo. Haber superado en kilometraje a escuderías de la talla de Mercedes y Aston Martin en su primer día oficial es un logro que no pasa desapercibido. Con 107 vueltas acumuladas, el proyecto de Cadillac ha demostrado que el motor y el chasis tienen una base confiable, permitiendo que pilotos y técnicos se enfoquen ahora en ajustar los detalles finos de la aerodinámica.

Bottas ha sido enfático en que la potencia del nuevo motor es «bastante buena» en comparación con el agarre disponible. El finlandés describió una forma de conducir distinta, donde el despliegue de energía y el modo de clasificación juegan un papel mucho más relevante que antes. Para los pilotos de Cadillac, adaptarse a este equilibrio entre potencia y deslizamiento es la prioridad actual, especialmente para optimizar la tracción en las salidas de las curvas lentas de Sakhir.

A pesar de la detención de este jueves, el ambiente en el «Infierno» de Bahréin sigue siendo de cauteloso optimismo. La experiencia combinada de Pérez y Bottas está siendo el motor que acelera la curva de aprendizaje de la escudería norteamericana. Con cada sesión, el Cadillac CA01 se aleja de ser una incógnita para convertirse en una realidad competitiva que promete dar batalla en la zona media de la parrilla durante la temporada 2026.