En medio de dolor y llanto, las familias de 11 jóvenes que fueron asesinados durante una posada la madrugada del domingo en la ex Hacienda San José, en Salvatierra, Guanajuato, despidieron a los muchachos.
Este martes 19 de diciembre, desde las 11:00 horas, las campanas de las tres iglesias de esta cabecera municipal repicaron para recibir durante cada hora los ataúdes con los cuerpos de los jóvenes.
El Templo del Carmen, la Iglesia de Nuestra Señora de la Luz y el Templo de las Capuchinas, albergaron por minutos los cuerpos de las víctimas donde se oficiaron misas en su honor.
El llanto se apoderó de la mayor parte de los asistentes, quienes manifestaron tener rabia por lo ocurrido a estos “jóvenes de bien”, que lo único que hacían eran divertirse.
Al término de las ceremonias religiosas, algunos de los cortejos fúnebres fueron acompañados con bandas musicales hasta sus últimas moradas, los panteones municipales de Salvatierra.
Todas las ceremonias fueron emotivas, pero la que más llamó la atención fue la de Galileo y David, amigos inseparables, amistad que nació en la infancia y que hoy comparten el mismo destino, el panteón municipal, cuyos restos mortales fueron depositados en gavetas contiguas.
Por su parte, el Fiscal Regional C, Navigio Agustín Gallardo, informó que se han recabado 35 entrevistas que le han permitido establecer que un grupo de personas llegaron al lugar de convivencia y que varios de los asistentes que se encontraban en el evento les solicitaron que se retiraran, pero posteriormente regresaron acompañadas de otro grupo de personas y dispararon
“Las investigaciones van encaminadas hacia la detención de un grupo de personas que operan en la zona”, declaró.