La final de la Copa de África se sigue jugando fuera del campo de juego. el TAS hizo oficial el inicio del proceso de arbitraje solicitado por Senegal para revertir la resolución de la CAF que los despojó del título. La federación senegalesa busca invalidar el fallo del Comité de Apelación que, tras un recurso de Marruecos, decidió cambiar el 0-1 obtenido en la prórroga por un 3-0 a favor de los marroquíes, alegando una conducta antideportiva y reglamentaria de los «Leones de la Teranga».
El punto de ruptura fue un polémico penalti pitado a favor de Marruecos antes de iniciar el tiempo extra. En un acto de rebeldía, la selección senegalesa se retiró a los vestuarios, dejando solo a su estrella Sadio Mané en el círculo central. Aunque el equipo regresó al campo y terminó ganando el partido por la mínima, Marruecos basó su reclamación ante la CAF en el artículo 82 del reglamento, que prohíbe el abandono del partido sin autorización expresa del colegiado, una falta que inicialmente fue desestimada por el Comité de Disciplina pero aceptada en la instancia de apelación.

Ante esta situación, el TAS ha tomado las riendas para establecer un orden procesal que permita analizar los argumentos legales de ambas federaciones. El proceso requerirá que el apelante presente su documentación completa, tras lo cual Marruecos y la CAF tendrán derecho a réplica. La complejidad del caso radica en interpretar si el breve retiro de los jugadores senegaleses constituye un abandono definitivo del encuentro, a pesar de que este se reanudó y se completó en su totalidad bajo la supervisión arbitral.
La dirección del TAS ha hecho un llamado a la calma, asegurando que el procedimiento se llevará a cabo respetando los tiempos de justicia deportiva. Matthieu Reeb destacó que el tribunal está «perfectamente equipado» para manejar disputas de este calibre, donde la interpretación de los reglamentos de competición se cruza con los resultados obtenidos por mérito deportivo. Mientras tanto, el fútbol africano permanece en un limbo estadístico hasta que el Panel Arbitral dicte una sentencia definitiva sobre el verdadero campeón del torneo.
Para Senegal, la decisión de la CAF es una injusticia que ignora lo sucedido durante los 120 minutos de juego; para Marruecos, es el cumplimiento estricto de las normas que rigen el torneo continental. El mundo del deporte observa con atención este caso, ya que la resolución del TAS podría sentar las bases sobre cómo deben actuar los equipos ante decisiones arbitrales controvertidas sin poner en riesgo sus logros deportivos en la mesa.






