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La Federación Senegalesa de Fútbol (FSF) ha formalizado su apelación ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) con el objetivo de recuperar el título de la AFCON 2025. Esta medida surge tras el impactante anuncio de la Confederación Africana de Fútbol (CAF), que decidió despojar a los «Leones de la Teranga» de su corona para otorgársela a Marruecos. El organismo continental fundamentó su fallo en el abandono momentáneo del campo por parte de los jugadores senegaleses durante la final, un acto que la CAF ha calificado retrospectivamente como incomparecencia.

El núcleo de la disputa legal se centra en la aplicación de los Artículos 82 y 84 del reglamento de la competición. Según la CAF, al retirarse del terreno de juego durante más de 15 minutos en señal de protesta por un penal en contra, Senegal incurrió en una falta que dicta la derrota automática por 3-0. Sin embargo, la FSF argumenta que el equipo regresó al campo con la autorización del árbitro Jean-Jacques Ndala, el partido se reanudó legítimamente y el resultado deportivo una victoria de 1-0 en la prórroga debería ser inamovible.

Para Senegal, la resolución del Comité de Apelación de la CAF es «inicua e inaceptable», ya que ignora que el juego se completó en su totalidad. Los directivos senegaleses sostienen que permitir que un resultado se altere meses después sienta un precedente peligroso que vulnera la autoridad del árbitro en el campo. Alegan que, si el árbitro no suspendió el partido definitivamente en ese momento, la CAF no tiene la facultad legal para «inventar» una incomparecencia a posteriori.

Por su parte, la Federación Real Marroquí de Fútbol (FRMF) ha defendido su postura afirmando que su apelación no buscaba cuestionar el rendimiento deportivo, sino exigir el cumplimiento estricto de las normas. Para Marruecos, el reglamento es claro: abandonar el campo sin permiso es motivo de descalificación inmediata. Al haber validado la CAF esta interpretación, los «Leones del Atlas» han sido proclamados campeones oficialmente, obteniendo su segundo título continental desde 1976, aunque sea a través de una resolución administrativa.

El mundo del fútbol observa con atención este caso, que pone a prueba la jerarquía de las decisiones arbitrales frente a los reglamentos disciplinarios. Mientras el trofeo viaja simbólicamente de Dakar a Rabat, el TAS tendrá la última palabra en Lausana. Si el tribunal falla a favor de Senegal, la CAF enfrentará un golpe demoledor a su credibilidad; si respalda la sanción, la forma de entender las protestas en el campo de juego cambiará para siempre en todo el mundo.